Artículo de María Torrego publicado en El Debate el 137037 2026
Este mes mi padre cumple 90 años. Me siento muy afortunada de poder celebrar su vida junto a él. Noventa años dan para mucho y la huella de su paternidad pesa mucho en mí. Su presencia ha configurado mi manera de vivir la vida, de confiar, de comprometerme y de amar.
Con el paso del tiempo uno comprende que la influencia de un padre siempre es determinante. Está en la seguridad interior que acompaña, en la certeza de que hay alguien que sostiene, orienta y permanece. Y esa permanencia es un regalo inmenso para quien tiene la posibilidad de acogerla… continua leyendo en El Debate
