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Mi novia quería abortar y no pude convencerla para que no lo hiciera

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No comprendo por qué los hombres no tenemos derecho a tener a nuestros hijos

Soy Javier tengo 24 años, no podía imaginarme por todo lo que tuve que pasar, ya que hasta ese momento, nunca entró en mis planes de vida, embarazar a mi novia. Vivía como la mayoría de la gente de mi edad sin preocuparme de las consecuencias de mis actos. No me había planteado que haría si mi novia se quedaba embarazada, daba por hecho que eso no me pasaría; hasta que me pasó, nos falló el preservativo y tuve que enfrentarme a mis responsabilidades.

Mi novia tiene 23 años estudia económicas, y mi mayor sorpresa fue que cuando nos embarazamos, ella tenía asumido que la única solución era abortar. Ahí comenzó mi angustia y mi desesperación. Por más que yo le decía que cuidaría de los dos, ella solo hablaba de los problemas que le causaría tener un hijo tan joven y que ella tenía que estudiar y realizarse como mujer y ya tendría tiempo, que era su derecho,

¿Y el mío? Yo era el padre de ese niño, desde el primer momento yo fui conciente de que mi vida había cambiado, mi corazón experimentó un montón de emociones, busque información en internet, de cómo era mi hijo en las primeras semanas y como crecía. No comprendo por qué los hombres no tenemos derecho a tener a nuestros hijos si queremos responsabilizarnos de nuestros actos.

Mis amigos me repetían que no me complicara la vida, es una decisión de ellas, y tú no tienes nada que decir. Lo peor estaba por llegar, le dije a mi novia que no se preocupara que yo dejaría de estudiar para trabajar y cuidar de nuestro hijo mientras ella iba a la universidad, pero no me escuchaba era su decisión y un hijo no le iba a quitar su libertad. La acompañé hasta la puerta de la clínica para intentar convencerla, y como no pude le pedí que antes de entrar me dejara despedirme de mi hijo. Me arrodillé y con los ojos llenos de lágrimas por la impotencia le dije a mi hijo, – lo siento mucho hijo, no te olvidaré nunca, mi vida jamás será igual, perdóname por no poder salvarte.

Hoy he reflexionado mucho sobre todo lo que me pasó, me doy cuenta que vivir la sexualidad sin pensar, puede tener consecuencias dramáticas y dolorosas para siempre, y me replanteo mi vida de otra manera. He aprendido esta lección, pagando un precio muy alto, la vida de mi hijo. Hoy mi relación está rota, no somos capaces de mirarnos a la cara. No tengo novia, no tengo hijo y solo deseo que mi testimonio ayude a otros.

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