¿Cómo incluir el trauma post-aborto como una forma más de estrés postraumático?
La palabra es una cualidad humana que se desarrolla a través del cerebro y que sirve para dar nombre y sentido a las cosas, a las acciones, a los sentimientos. La importancia de la palabra es fundamental en el desarrollo humano que ha ido evolucionado a lo largo de tres millones de años desde los albores de la aparición del hombre sobre el planeta tierra. Tanta importancia tiene que hay idiomas que el ser y el estar es una misma palabra (inglés), y otros que tienen quince palabras para definir la calidad de la nieve (Inuis del Ártico).
El objeto de este trabajo deductivo es poder integrar el trauma post-aborto en el catálogo que elaboró en 1952 la APA (American Psychological Association) de las enfermedades mentales DSM-5 (Desórdenes Psicológicos Mentales), por ser éste un catálogo flexible que a lo largo de su existencia ha ido incluyendo distintas enfermedades mentales, sus síntomas y tratamientos (actualmente en vigor su versión V), utilizando las posibles similitudes que existen, fundamentalmente en las sintomatologías entre el estrés post-traumático y el trauma post-aborto.
El trastorno de estrés postraumático (TEPT)
El origen : La primera vez que se describió
En 1972, el psiquiatra americano Chaim Shatam acuñó el término «síndrome post-Vietnam». Por aquel entonces, los veteranos de Vietnam llevaban años volviendo a casa después de haber participado en la guerra y muchos se sentían acosados por un trastorno emocional muy fuerte, debido a las escenas retrospectivas de los combates en la jungla y a la violencia sufrida en los enfrentamientos contra los guerrilleros del Vietcong. Hubo miles de veteranos afectados y, años después, en las calles de los Estados Unidos, pululaban abandonados y enganchados al alcohol y las drogas. Abrumados por el problema y ante el descontento social, las autoridades políticas dictaron leyes, firmaron presupuestos millonarios y solicitaron a las autoridades médicas, en especial psiquiatras y psicólogos, que se pusieran manos a la obra e iniciaran su tratamiento. Quedando incluidos estos trastornos en el DSM desde la década de los 80. Desde entonces el apoyo a los veteranos se ha mantenido en cifras económicas muy altas, con presupuestos de miles de millones de dólares, sobre todo durante el mandato del presidente Obama.
A continuación vamos a exponer los síntomas que aparecen en el DSM- 5 para definir el trastorno de estrés post-traumático, conocido con el acrónimo TETP.
Sintomatología:
- Recuerdos angustiosos recurrentes, involuntarios e intrusivos del suceso traumático
- Reacciones disociativas (p. ej., escenas retrospectivas) en las que el sujeto siente o actúa como si se repitiera el suceso traumático. Estas reacciones se pueden producir de forma continua, y la expresión más extrema es una pérdida completa de conciencia del entorno presente.
- Malestar psicológico intenso o prolongado al exponerse a factores internos o externos que simbolizan o se parecen a un aspecto del suceso traumático.
- Reacciones fisiológicas intensas a factores internos o externos que simbolizan o se parecen a un aspecto del suceso traumático.
- Evitación o esfuerzos para evitar recordatorios externos (personas, lugares, conversaciones, actividades, objetos, situaciones) que despiertan recuerdos, pensamientos o sentimientos angustiosos acerca o estrechamente asociados al suceso traumático.
- Creencias o expectativas negativas persistentes y exageradas sobre uno mismo, los demás o el mundo (p. ej., “Estoy mal,” “No puedo confiar en nadie,” “El mundo es muy peligroso,” “Tengo los nervios destrozados”).
- Estado emocional negativo persistente (p. ej., miedo, terror, enfado, culpa o vergüenza).
- Percepción distorsionada persistente de la causa o las consecuencias del suceso traumático que hace que el individuo se acuse a sí mismo o a los demás.
- Comportamiento irritable y arrebatos de furia (con poca o ninguna provocación) que se expresan típicamente como agresión verbal o física contra personas u objetos.
- Comportamiento imprudente o autodestructivo.
- Respuesta de sobresalto exagerada.
- Problemas de concentración.
- Alteración del sueño (p. ej., dificultad para conciliar o continuar el sueño, o sueño inquieto).
- Volver a experimentar los síntomas (reminiscencia) cuando algo le recuerda el trauma y siente ese miedo de nuevo. Incapacidad de recordar un aspecto importante del suceso traumático debido típicamente a amnesia disociativa y no a otros factores como una lesión cerebral, alcohol o drogas).
- Disminución importante del interés o la participación en actividades significativas.
- Sentimiento de desapego o extrañamiento de los demás.
- Incapacidad persistente de experimentar emociones positivas (p.ej., felicidad, satisfacción o sentimientos amorosos).
- Sentir el suceso como si estuviera pasando nuevamente (flashback), pesadillas, pensamientos aterradores.
- Evitación de situaciones o personas que desencadenan recuerdos del evento traumático.
- Dificultades para dormir
- Cambios negativos en creencias y sentimientos
Duración de los síntomas del estrés postraumático TEPT:
Los síntomas de TEPT generalmente se manifiestan poco después del evento traumático, pero es posible que no aparezcan hasta meses o años después. Incluso pueden aparecer y desaparecer durante muchos años. Si los síntomas se prolongan durante más de 4 semanas, le provocan una gran angustia o interfieren con su vida laboral o personal.
Existen cuatro clases de síntomas de TEPT, pero es posible que no sean exactamente iguales para todos. Cada persona puede experimentarlos de manera diferente.
- Reviviendo el evento (es posible que vea, escuche o huela algo que le haga revivir la situación).
- Evitando situaciones que le recuerden el suceso. Evitar conducir sí estuvo en un accidente automovilístico o si su convoy militar fue bombardeado. Si estuvo en un terremoto, puede evitar ver películas sobre terremotos.
- Cambios negativos en creencias y sentimientos. Es posible que no tenga sentimientos positivos o amorosos hacia otras personas y que se mantenga alejado de las relaciones. Puede olvidarse de partes del evento traumático o no ser capaz de hablar de ellas. Puede pensar que el mundo es completamente peligroso y no se puede confiar en nadie.
- Sintiéndose acelerado. Estar nervioso, o siempre alerta y atento al peligro. Ser sorprendido por un ruido.
Diagnóstico
Con toda la sintomatología expresada anteriormente se elabora el diagnóstico y el tratamiento por parte de médicos psiquiatras, psicólogos y trabajadores sociales.
Es muy importante señalar que desde que se definió el síndrome de estrés postraumático (1952) ha dejado de ser un problema meramente de soldados y conflictos bélicos y ahora se ha extendido a violaciones, agresiones, accidentes de tráfico, inundaciones, volcanes, y situaciones de grave riesgo para las personas.
Trauma Post-aborto
El trauma post-aborto se refiere a las reacciones emocionales, psicológicas y fisiológicas que algunas mujeres pueden experimentar tras un aborto inducido, aunque su existencia con diagnóstico médico es objeto de controversia.
Sintomatología:
- Sentimiento de pérdida. Aunque el bebé no llegara a nacer, sí que ha habido conciencia de su existencia y la mujer lo ha tenido durante un periodo más o menos largo dentro de ella, por tanto es normal que posterior al aborto se viva o se tenga una sensación de pérdida de igual modo que sucede cuando se pierde a un ser querido, ya que la circunstancia no deja de suponer una muerte. De este modo, es normal que aparezca un proceso de duelo con las características típicas de esta afectación, que la mujer deberá afrontar y trabajar para intentar superarlo.
- Sentimiento de culpabilidad. La aparición de sentimiento de culpabilidad después del aborto voluntario es muy habitual, la mujer pude sentir que no ha hecho lo correcto y que por su culpa su hijo no ha podido vivir. Sumado al sentimiento y vivencia de la madre debemos también valorar que la sociedad muestra tendencia a juzgar, recordándola y haciéndole sentir peor por lo que ha hecho, reforzando la idea que había otras soluciones y no ha actuado bien, la culpa es suya.
- Evitación compulsiva de todo lo que le recuerde su aborto. No querrá revivir ningún recuerdo, no pasará por la clínica, se deprimirá sólo con mencionar el nombre de la clínica. Los olores que percibió en su intervención quirúrgica le darán náuseas. Los sonidos de una aspiradora doméstica (por condicionamiento clásico) le provocará miedo.
- Pérdida de autoestima. Es posible que después de tener un aborto inducido la mujer piense que nunca va a poder tener hijos, ya que hay tendencia a creer que una no será capaz y nunca podrá ser madre, de este modo su autoestima se ve dañada, apareciendo pensamientos autodestructivos y generalizados como “no sirvo para nada”, “soy una inútil” o “nunca conseguiré ser madre”, se odiará a sí misma e incluso se puede autocastigar física o mentalmente, (“soy un monstruo”, “no tengo perdón”…). Aparte del daño que ya siente la mujer por no haber podido seguir adelante con el embarazo, aquí también vuelve a influir la sociedad, aumentando así el estigma y la presión por no tener el niño.
- Aumento de interés por los bebés. Se ha observado que después de sufrir un aborto, la mujer está más atenta y muestra más interés por los bebés. Esta puede ser una reacción normal propia del proceso posterior al aborto, ya que cuando acontece un suceso fuera de lo habitual, como en este caso sería el aborto, es común que la persona se fije más y preste más atención a los estímulos externos que le recuerdan tal acontecimiento. En el polo opuesto se pueden observar casos donde la mujer evite todo tipo de contacto con bebés o mujeres embarazadas, es decir, todo estímulo que le recuerde el aborto.
- Disminución del deseo sexual. Es habitual observar que las mujeres que acaban de pasar un aborto no tengan ganas y eviten mantener relaciones sexuales. Este hecho puede ser por diversos motivos, si tenemos en cuenta los síntomas antes mencionados como la disminución de la autoestima o el sentimiento de culpa es obvio que la mujer no se sentirá bien, tendrá una sensación de malestar sin ganas de hacer nada y mucho menos de disfrutar o pasarlo bien, por tanto, por este motivo, no querrá realizar ninguna actividad que le genere placer. Del mismo modo, y focalizándose en la relación sexual, la evitará con la finalidad de no sentir placer y no disfrutar, pero también porque se vincula con el acontecimiento que acaba de sufrir, es decir, puede presentar miedo a quedarse embarazada de nuevo y tener que abortar, pasando así otra vez por la misma situación.
- Aparición de emociones negativas. Según Bustos (et all) aparecen emociones negativas como la ansiedad y la depresión. Como ya mencionamos, el aborto se puede vivir como un suceso estresante o un trauma que genere ansiedad. Y de igual forma, el sentimiento de culpa y la disminución de la autoestima son síntomas relacionados con la depresión. Sumados a los síntomas ya planteados también pueden aparecer otros propios de las dos patologías mencionadas, como tristeza, irritabilidad, alteración del sueño, miedos, aislamiento social, entre otros. Coleman en sus trabajos sobre aborto inducido asegura que la ansiedad aumenta un 34% y la depresión un 37%, incluyedo aumento en problemas de alcoholismo en un 110%.
CONCLUSIONES.
- Es evidente que el aborto inducido comparte casi todos los síntomas y buena parte de las consecuencias del estrés postraumático.
- Recuerdo recurrente
- Malestar psicológico
- Evitaciones
- Percepción distorsionada
- Hipervigilancia
- Conductas autodestructivas
- Reminiscencia del trauma
- Pérdida de interés por actividades positivas
- De manera idéntica a como el trastorno de estrés postraumático (TEPT) ha incluido traumas de accidentes de automóvil, ahogamientos, ataques terroristas, incendios, erupciones volcánicas, etc, podría incluir el TRAUMA POSTABORTO.
- La mujer que está decidida a abortar, en beneficio de su propia salud mental, debería tener la información pertinente que la permita conocer lo que acarrearía esta decisión desde un punto de vista psicológico y su perdurabilidad en el tiempo.
- El tratamiento psicológico, en España, a las mujeres que han abortado apenas se contempla y mucho menos en el ámbito de la medicina pública, siendo, sin embargo, una carencia de considerable daño como muestran las estadísticas y recoge la opinión de las afectadas.
- El bienestar de las mujeres que han sufrido un aborto voluntario, así como su salud mental constituye un desafío que la sociedad no puede obviar; por consiguiente, las autoridades responsables de la salud pública deberían aportar una solución integral al diagnóstico y tratamiento del trauma post-aborto.
BIBLIOGRAFÍA
- APA- DSM V (1985)
- Bustos, C., Muñoz, D., & Sánchez, C. (2011). Auto-comprensión de dos mujeres chilenas que han vivenciado la experiencia de un aborto. Estudio de casos. Universidad Academia de Humanismo Cristiano.
- Coleman, 2011, Abortion and Mental Health: quantitative synthesis and analysis of research published 1995-2009. The British Journal of Pychiatry.
- Coleman, K. Boswell, K. Etzkorn, and R. Turnwald 2017 «Women Who Suffered Emotionally from Abortion: A Qualitative Synthesis of Their Experiences»




